LA APROXIMACIÓN DEL CONOCIMIENTO
Mucha gente duda de la existencia de la verdad. Gente que por supuesto, no se atrevería a desafiar a Newton tirándose por la ventana. La verdad existe, el problema está en saber en qué ámbitos es posible alcanzarla. Si la verdad existe, entonces existe la ciencia. Pero no todo es ciencia. Intentar aplicar métodos científicos a la política o a la ética es una perdida de tiempo.
Hay que saber si una disciplina que no puede alcanzar la verdad de su objeto merece de nuestra atención. Yo diría que sí. Muchos filósofos se levantarían de sus tumbas si leyeran estas líneas, pero yo creo que la verdad tiene diferentes grados. Puede parecer una postura pragmatista, pero yo no lo creo. Cuando digo que una disciplina no puede alcanzar la verdad de su objeto lo que quiero decir es precisamente eso. Esa verdad no se puede descubrir por uno mismo, ni por todos juntos, ni por todos los que están por llegar. Una opinión es más o menos verdadera en la medida de que se acerca a la verdad pero nunca llegará a tocarla. Eso sólo es posible en la física y en la matemática, que tratan sobre lo universal y necesario.
La verdad es única. Las aproximaciones a la verdad son múltiples. El lector se habrá dado cuenta de que no estoy negando la existencia de la verdad sino nuestra imposibilidad de conocerla. Cuando una cosa pasa, pasa. El problema está en que por diferentes motivos, nosotros no somos capaces de conocerla en su totalidad. Por eso cuanto más nos aproximemos al hecho en sí más verdadera será nuestra afirmación. Pero eso no quiere decir que la verdad sea la suma de todas las opiniones. Sólo nos interesa la opinión que más se acerque a la realidad, las demás son palabras vacías.
Los métodos modernos que tratan de encontrar la verdad absoluta, caen por su propio peso. El desarrollo de las ciencias positivistas hizo al arrogante hombre moderno, un niño pequeño que mira el mundo con ilusión, pero que no es capaz de darse cuenta de su ignorancia enciclopédica. En este sentido me parece mucho más acertada la aproximación experiencial y multidisciplinar que propone el pragmatismo. Quizá esto sea reconocer la derrota, pero creo más inteligente pedir refuerzos cuando se está en inferioridad que morir en el intento de alcanzar un sueño imposible. Las cosas cognoscibles son infinitas pero no así el conocimiento humano. No se puede conocer todo por eso es mucho más inteligente repartir los objetos a conocer. Siguiendo con la terminología bélica y como diría Julio César, divide y vencerás.
Dicho esto llegamos al tema de la moral. Aquí surge un pequeño problema. ¿La moral es algo dado, o es algo creado por el hombre? Yo más bien me inclinaré por la segunda opción. No digo que la moral no se base en una cierta conciencia de la naturaleza humana pero me parece que es el hombre quien interpreta esos signos. El hombre crea la moral para poder convivir con sus semejantes. Por eso respecto de este tema no seré tan radical como en otros. Toda moral me parece válida siempre y cuando permita la vida y desarrollo del sujeto humano. Pero cuando me refiero al sujeto humano, me refiero a todos los sujetos humanos, nadie puede quedar excluido. La moral que prime los intereses de unos sobre los de otros, que discrimine a las personas por cualquiera que sea su condición me parece que debe ser censurada. Por supuesto que esto ocurre en todas las sociedades, es por eso que me parece aunque hemos avanzado mucho en este sentido, todavía nos falta para llegar. Nos estamos aproximando al objetivo pero todavía no hemos llegado. Hay más de una moral válida, pero hay morales mejores que otras.
Cualquiera podría objetarme que si en el ámbito del que estoy hablando no es posible alcanzar la verdad (algo que he defendido yo) este artículo no es verdadero, es decir, lo que yo digo es falso. Lo que yo intento es aproximarme lo más posible a la verdad, y aunque sé que no lo consigo, eso no quiere decir que sea falso.
